10 causas de la ansiedad

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Existe un sinfín de información en Internet sobre métodos para combatir la ansiedad, pero no tanta sobre sus causas. Por eso, y para que cualquier lector sea capaz de identificar qué comportamientos, pensamientos y acciones pueden estar causándole este trastorno psicológico, a continuación os dejamos con las 10 causas de la ansiedad más comunes.

1. Mal entendido por otros (incluidos los terapeutas)

La ansiedad social sigue siendo un trastorno de ansiedad relativamente incomprendido, por lo que no es de extrañar que nos sintamos perdidos a la hora de superarlo. Muchos terapeutas carecen del conocimiento requerido para diagnosticar el trastorno de manera adecuada.

2. Restringido de vivir una vida “normal”

Sentimos que nuestras opciones en la vida son limitadas. Debido a que nos sentimos incapaces de participar en actividades cotidianas comunes, nos sentimos atrapados. Una sensación de impotencia y falta de control a menudo acompañan las sensaciones de estar atrapado.

3. Atrapado (en un círculo vicioso)

Nos damos cuenta de que nuestros pensamientos y acciones no tienen sentido racional, pero nos sentimos condenados a repetirlos de todos modos. Es difícil para nosotros cambiar nuestros hábitos porque no sabemos cómo hacerlo.

4. Aislamiento

Nos sentimos aislados de nuestros compañeros y familias. Sentimos que “no encajamos” porque nadie nos entiende. Cuanto más pensamos de esta manera, más aislados nos sentimos. Es una profecía autocumplida. Nos identificamos con la palabra “solitario”.

5. Hipersensibilidad a la crítica y la evaluación

Interpretamos las cosas de una manera negativa. Incluso un malentendido menor puede llevar a un largo período de autocrítica. A veces otros intentan ofrecernos consejos, y podemos tomar el camino equivocado. Evitamos eventos o actividades en las que podemos ser juzgados, y esto contribuye a nuestra falta de experiencia y sociabilidad.

6. Depresión sobre fracasos

Repetimos sucesos en nuestras cabezas una y otra vez, repasando cómo “fracasamos miserablemente” en nuestra propia percepción. Estamos seguros de que otros notaron nuestra ansiedad, y nos disgustan por ello. En realidad, otras personas no ven nada fuera de lo común, y como el evento termina, no pasan el tiempo obsesionándose con él.

7. Pavor y preocupación por los próximos eventos

Pensamos demasiado en los próximos eventos y “predecimos negativamente” los resultados de tales eventos. Preocuparse por el futuro centra nuestra atención en nuestras deficiencias. Podemos experimentar ansiedad anticipatoria durante semanas, porque sentimos que el evento nos paralizará emocionalmente (es decir, nos inundará de ansiedad). Preocuparse causa más preocupación, y se convierte en un círculo vicioso.

8. Incertidumbre, vacilación, falta de confianza

Por lo general, tenemos baja autoestima. Nos retenemos y evitaremos situaciones en la vida. No participamos en conversaciones con otras personas tanto como deberíamos. Nos censuramos y evitamos situaciones porque tememos ser criticados y rechazados por otros. El miedo a la desaprobación es tan fuerte que no tenemos suficiente experiencia de vida en situaciones sociales, debido a nuestro hábito de evitación.

9. Miedo a ser el centro de atención

Tener miedo a ser el centro de atención es otro síntoma principal del trastorno de ansiedad social. La idea de hacer una presentación frente a un grupo de personas nos paraliza con ansiedad y miedo. Nos preocupa que todos noten nuestra ansiedad, a pesar de que somos buenos en ocultarlo. Es posible que presentemos síntomas fisiológicos de ansiedad como sudoración, sonrojo, temblor de manos o piernas, espasmos en el cuello y debilidad de la voz.

10. La autoconciencia

La ansiedad social nos hace muy conscientes de lo que estamos haciendo y de cómo estamos actuando en torno a los demás. Sentimos que estamos bajo un microscopio y todos nos están juzgando negativamente. Como resultado, prestamos demasiada atención a nosotros mismos y nos preocupamos por todos los que parecen observarnos y observarnos. Nos preocupamos por lo que decimos, cómo nos vemos y cómo nos movemos. A consecuencia de esto, es difícil para nosotros centrarnos externamente, vivir en el momento y disfrutar de la vida.

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